hoy como ayer

La cultura no puede dar la espalda a la realidad social. Rescato esta reflexión sobre la lluvia porque nos recuerda que el bienestar es, a menudo, una cuestión de azar. Como gestora, entiendo que los espacios culturales deben ser también refugios de conciencia y empatía. Llueve... ¿lo oyes? Estoy protegida mientras otros duermen en la calle con la lluvia que suena. Tú estás protegido también. Hoy... mañana... quién sabe. Esta vida es una auténtica sorpresa. Pero hoy llueve y lo oímos a lo lejos, como en un susurro, y sabemos que tenemos suerte de no estar fuera. La ética del cuidado , la conciencia del privilegio, mirar hacia afuera.

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